TRASTORNO DEL ESPECTRO AUTISTA (TEA)

 DEFINICIÓN

Es una condición del neurodesarrollo que afecta la comunicación, la interacción social y el comportamiento de las personas. Dado que es un trastorno que varía significativamente en sus manifestaciones y niveles de gravedad, se considera un espectro, con una amplia diversidad de síntomas, necesidades y capacidades.

CARACTERÍSTICAS

Las características del TEA pueden variar considerablemente de una persona a otra, pero generalmente incluyen dificultades en tres áreas principales: comunicación, interacción social y comportamiento repetitivo o restringido.

Dificultades en la comunicación:

Lenguaje verbal y no verbal.

Dificultades para iniciar y mantener conversaciones.

Evitación del contacto visual.

Dificultades en la interacción social:

Dificultad para comprender las normas sociales.

Dificultad para establecer y mantener amistades.

Intereses restringidos.

Comportamientos repetitivos y patrones restringidos:

Movimientos repetitivos.

Rutinas estrictas.

Intereses intensos y limitados.

DIAGNÓSTICO

El diagnóstico del TEA se realiza principalmente a través de una evaluación clínica que incluye una combinación de observaciones directas, entrevistas con los padres y una evaluación del desarrollo; el diagnóstico se basa en la observación de los síntomas y el historial del niño o adulto.

Evaluación clínica y observacional:

Entrevistas con los padres o cuidadores: Se recopila información sobre el comportamiento y las habilidades sociales del niño desde los primeros años, ya que el TEA generalmente se detecta antes de los 3 años.

Evaluación psicológica: Se utilizan herramientas estandarizadas para medir el comportamiento, las habilidades de comunicación y las capacidades cognitivas, como la Escala de Observación para el Diagnóstico del Autismo (ADOS) o el Inventario de Comportamientos del Autismo (ADI-R).

Criterios diagnósticos:

Según el DSM-5 (Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales), el diagnóstico se basa en dos áreas clave: dificultades en la comunicación social y patrones de comportamiento restrictivos y repetitivos. Los síntomas deben estar presentes en las primeras etapas del desarrollo y causar un impacto significativo en el funcionamiento diario.

Detección temprana:

El diagnóstico temprano es crucial para implementar estrategias de intervención de manera oportuna. Las señales tempranas de TEA pueden incluir falta de contacto visual, no responder a su nombre, no imitar las acciones de otros, y no mostrar interés en el juego compartido con otros niños.

IMPACTO EN EL APRENDIZAJE

El impacto del TEA en el aprendizaje puede variar, pero generalmente afecta varias áreas importantes:

Desarrollo cognitivo:

Capacidades cognitivas diversas: Algunas personas con TEA tienen un coeficiente intelectual dentro del rango normal o incluso superior, mientras que otras pueden tener discapacidades intelectuales significativas. La cognición puede ser dispareja, con áreas de gran habilidad (por ejemplo, habilidades visuales, matemáticas o memoria) y otras de desafío (como el lenguaje y la interacción social).

Dificultades en el aprendizaje verbal: Las personas con TEA tienden a tener dificultades con las instrucciones verbales y a menudo requieren apoyo visual y estructuración.

Habilidades sociales y comunicación:

Dificultades para entender las normas sociales: El aprendizaje social y las interacciones en grupo pueden ser complicados. Los niños con TEA pueden tener problemas para comprender las señales sociales, como gestos o expresiones faciales, lo que afecta su capacidad para aprender en un entorno social o cooperativo.

Problemas con el lenguaje pragmático: Las personas con TEA pueden tener dificultades para usar el lenguaje de manera adecuada en diferentes contextos, lo que afecta su habilidad para participar en discusiones de grupo o entender instrucciones complejas.

Comportamiento disruptivo:

Resistencia al cambio: Las personas con TEA pueden experimentar angustia si se interrumpe su rutina, lo que puede interferir con su capacidad de adaptación a nuevos entornos de aprendizaje o cambios en las actividades.

Comportamientos repetitivos: Pueden participar en conductas repetitivas que interfieren con el aprendizaje, como balancearse o golpear objetos, lo que requiere apoyo para mantener la atención y la participación.

ESTRATEGIAS DE APOYO

El apoyo a las personas con TEA debe ser individualizado, adaptado a las necesidades y habilidades de cada persona. Las estrategias más efectivas incluyen enfoques que promuevan la estructura, la comunicación y la interacción social.

Intervención basada en el análisis conductual:

Terapia de Análisis Conductual Aplicado (ABA.

Educación estructurada:

Entornos de aprendizaje predecibles.

Adaptación del material educativo.

Fomento de la comunicación:

Sistemas de comunicación aumentativa y alternativa (CAA).

Instrucción explícita en habilidades de comunicación.

Entrenamiento en habilidades sociales:

Terapias de habilidades sociales.

Juegos de roles.

Apoyo emocional y comportamiento:

Técnicas de regulación emocional.

Apoyo conductual positivo.


El Trastorno del Espectro Autista es un trastorno complejo que varía significativamente en sus manifestaciones y niveles de funcionamiento; las estrategias de apoyo deben ser adaptadas a las características individuales de cada persona con TEA y deben incluir intervenciones basadas en el análisis conductual, métodos de enseñanza estructurados, y un enfoque inclusivo que fomente la comunicación y la interacción social. Un diagnóstico temprano y un enfoque de intervención adecuado pueden mejorar significativamente la calidad de vida y las oportunidades de aprendizaje de las personas con TEA.

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